Tipos de vela y formas de navegación. Clases de Vela

Muchos de los que cada día se hacen a la mar piensan que la navegación a vela es la forma más natural de surcar los mares. Se trata de una disciplina en la que el ser humano tiene que poner toda su valía, habilidades y aptitudes para aprovechar el viento y la corriente en su favor. Para mover una embarcación a su voluntad. Para lo cual hay que contar con un aparejo adecuado y las nociones básicas para navegar a vela.

Desde las primeras civilizaciones el afán por conquistar el océano ha estado presente en la mente del ser humano. Este afán se ha traducido en la construcción de naves y velas de diferentes tipos, con características peculiares y distintas formas de navegar con cada una de ellas.
Las clases de velas

Vela redonda o cuadra

Los egipcios eran grandes navegantes. En el tercer milenio antes de la Era Común ya hacían navegaciones por el Nilo y las aguas adyacentes a las riberas aprovechando la fuerza del viento. Para ello utilizaban una vela conocida como redonda o cuadra. Este tipo de vela sigue vigente en la navegación de grandes veleros y algunas embarcaciones menores. Su forma es trapezoidal, siendo el borde superior el grátil, el inferior el pujamen o batidero y los costados las caídas.

El grátil se une a la verga. Un madero ligero que se usa para izar o arriar la vela a conveniencia. No obstante, la vela no va enrollada sobre la verga, por lo que para que sea efectiva la navegación se requiere que esté completamente abierta, lo que se consigue con una driza solidaria a la verga. La forma de aumentar la velocidad de la nave y de buscar el viento es utilizar dos escotas cogidas en las empuñaduras inferiores. De esta manera la vela gira tomando como eje el mástil y puede surcar las aguas allende de los mares.

Los buques a los que se monta esta vela son adecuados para navegar por aguas poco profundas, como canales, ríos, bahías, radas… Carecen de orza por lo que sus quillas planas permiten varar. La navegación con estas naves es muy cómoda cuando el viento proviene de una marcación de popa cerrada o coincidente con el ángulo de alcance. Pero es inútil para navegar con un viento que marque por el través o a proa del través.

Vela latina o de cuchillo

La necesidad de crear embarcaciones más rápidas, con fines comerciales, propició la evolución de la navegación a vela. Fue transcurrido el siglo V cuando romanos y bizantinos comenzaron a utilizar una vela triangular cuya forma se asemeja a la de un cuchillo, la vela latina.
Esta vela se enverga en un madero que sostiene la vela (entena), que para tener mayor dimensión puede estar formado por dos maderos menores (perchas). La entena es solidaria a una driza mediante un estrobo y este a su vez a un aparejo diferencial unido a la borda del barco, que permite izar o arriar de la troza (madero inclinado que hace de mástil).

Esta vela, por contra de la de cuadra, permite navegar de ceñida (marcando el viento por la amura) y por tanto realizar una derrota en zigzag que gane cancha al viento. Sin embargo, no es aconsejable navegar con el viento por popa, porque puede trasluchar la verga y romper los aparejos.
Según el viento esté a barlovento o a sotavento de la troza, así será la navegación. Hay que tener en cuenta que la vela no se puede cambiar de banda.

  • Navegar a la buena: es el modo más cómodo. La vela queda a sotavento de la troza y se puede hinchar toda.
  • Navegar a la mala: la vela está a barlovento del mástil, por lo que fuerza de la vela descansa sobre el mismo, corriéndose el riesgo de rasgar la tela o romper la troza.

Vela marconi o bermudiana

El aparejo más común en las embarcaciones veleras recreativas es el aparejo marconi. Recibe el nombre del inventor italiano porque su diseño para sostener los postes telegráficos sirvió de inspiración para sostener el mástil del velero. Aunque la vela tiene su origen en las Islas Bermudas.
Permite navegar recibiendo el viento por cualquier marcación, salvo por la proa, teniendo en cuenta algunas nociones básicas de la navegación a vela.

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3 Responses

    • Juan Pedro

      diciembre 4, 2013 11:11 am, Responder

      En efecto la tradición marinera nos ha regalado multitud de velas que no se mencionan en el artículo, y la verdad es que daría para escribir bastante. Sin embargo, la inquietud de quién escribe no es explicar todas las velas, sino el modo de navegar con los aparejos básicos, con el riesgo de que por ser general se pierda mucha información.

      Le agradezco su comentario.

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