Los barcos abandonados ahogan a los puertos deportivos

Cuando se accede a las instalaciones de los puertos deportivos y se comienzan a contar las embarcaciones abandonadas que van apareciendo, en más de una ocasión, faltan dedos en las manos. Sin prestar atención a las que se almacenan en las marinas secas. Un problema acuciante, el de los barcos abandonados, que trae de cabeza al sector náutico. La falta de regulación y de medios destinados a acabar con esta práctica ha provocado que con motivo de la crisis económica se incremente el número de embarcaciones abandonadas. Los propietarios, por su parte, alegan motivos, generalmente económicos, para no atender sus obligaciones como navieros; recayendo sobre los gestores de instalaciones náuticas el lastre del problema.

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Porqué se abandonan los barcos

Se entiende que cada cuál tiene sus razones, pero, por norma, se pueden considerar unas pocas como las más usuales en la justificación de abandonar embarcaciones en las instalaciones deportivas, y no solo en ellas, sino en las riberas de ríos y similares.

De una parte el encarecimiento de los servicios portuarios está detrás de más de un abandono. Las tasas portuarias se incrementan, junto a las tasas de navegación y los impuestos sobre las embarcaciones. A lo que hay que sumar el mantenimiento y la contratación de un seguro que cubra, al menos, los conceptos básicos. Pero para solventar este problema algunas marinas cuentan con planes de pago que favorecen a los propietarios. Como la demora de la deuda, la aplicación de tarifas planas, etcétera.

De otra parte está el envejecimiento de la flota. Así como los grandes buques mercantes mueren en instalaciones más o menos convenientes donde son desmantelados, en la marina recreativa esta opción no termina de calar. Entre otras razones por el coste de la operativa. Dar de baja un barco implica su eliminación y aprovechamiento para el reciclaje de todos los elementos posibles, evitando que su deterioro incremente las basuras y vertidos en la mar. Para atajar este problema las principales asociaciones que congregan a los amantes del mar han requerido al ejecutivo de turno la aplicación de un plan de renovación de la flota, como lo hay para los vehículos y para la flota de pesca. Sin embargo la medida se encuentra con la oposición de Puertos del Estado y autoridades portuarias que no ven aquí la solución, y prefieren destinar los recursos a problemas más acuciantes de la marina mercante.

Ante el encarecimiento de los gastos y las faltas de alternativas para renovar las embarcaciones los propietarios, algunos de ellos, optan por el abandono, por voluntad o dejadez, de sus embarcaciones en las instalaciones recreativas. Quedando los responsables de las instalaciones atados de manos ante tales las medidas y la inoperancia legislativa.

Regulación de los barcos abandonados

El problema de las embarcaciones abandonadas es tan antiguo como la propia navegación. Los legisladores le han procurado diferentes soluciones a lo largo de la historia, siendo en los últimos cincuenta años cuando más atención se le ha prestado. La cuestión se omitió en la Ley 60 de 1962 donde se atendía al salvamento y los rescates marítimos. Entonces ya se consideraba que el abandono o hallazgo no se podía convertir en un salvamento (art. 22), dado que no se hace a petición de parte, como el remolque marítimo, ni se puede considerar un pecio, por tener titularidad el barco. Hubo que esperar al Convenio de Londres 1989 para que se fraguara una conciencia más clara que atendiera al problema de los abandonos. Aunque España se dejó entretener.

La Ley de la Marina Mercante de 1992 trató el tema de soslayo, pero ha sido la actualización a Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante la que ha tomado cartas en el asunto definitivamente.

En la última modificación, el artículo 302 establece que los barcos abandonados en puerto y su zona de servicio pasan a ser propiedad del Estado. Con lo que no se soluciona el problema, sino que se cambia de manos. Dado que los Presupuestos Generales no destinan ninguna partida dineraria a atender el abandono.

Para el legislador un buque abandonado es aquel que lleva tres meses en situación de fondeo, atraque o amarre en un mismo lugar, sin que se aprecie actividad alguna en su interior, y sin que se hayan abonado las correspondientes tasas devengadas por el espacio que ocupa la embarcación. A lo que se suma una declaración justificando la situación firmada por el órgano de la Autoridad Portuaria que le corresponde este asunto.

Pero ¿se soluciona el problema?. La embarcación pasa a manos del Estado que tiene la potestad para subastarlo y repercutir los beneficios en el Tesoro Público, una vez cancelada la deuda con la marina. Pero, dado el número de embarcaciones, unas 15000 según el sector, y la inoperancia del Estado en esta medida, la realidad es que el problema de las embarcaciones abandonadas está ahogando a algunas instalaciones deportivas. Dado que, de producirse la subasta, el precio depende del estado de la embarcación, que no suele ser muy bueno, y se han de restar los gastos por desguace del barco. Por lo que el Estado debe poner dinero encima, las más de las veces. Al final es la pescadilla que se muerde la cola y los barcos abandonados siguen donde mismo, testigos de tiempos mejores.

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6 Responses

  1. Monica

    febrero 18, 2014 12:33 pm, Responder

    Un post muy interesante y totalmente recomendable. Recoge muchas de las cosas que ocurren en los puertos deportivos y que son una autentica pena. Es mejor malvenderlos antes de acabar tan deteriorados que sea imposible su venta o reparación porque llega un punto en el que no merece la pena, y eso si has tenido suerte y los amigos de lo ajeno no te lo han desvalijado.

  2. Carlos Martinez

    febrero 19, 2014 2:33 pm, Responder

    Y ademas, para mas coña, la ineficazia de la administracion… Yo acabo de comprar un barco procedente de subasta, tras haber sido declarado en abandono, le quito un problema al puerto y al tesoro publico, pago mis impuestos, mis tasas, el atraque, el seguro etc… y ahora resulta que la misma Administracion que lo SUBASTO, me pone todas las trabas posible con unos requisitos de locura, para volver a matricularlo… osea que no facuilitan nada.

    • Juan Pedro Diego

      febrero 20, 2014 12:13 pm, Responder

      Realmente el problema del abandono de barcos es muy grave, y en muchos casos (por no decir todos) la Administración hace que la pescadilla se muerda la cola y se acreciente las vicisitudes.
      Dedicaremos algún texto a examinar la matriculación de los barcos y cómo solucionar problemas como el que encuentras en tu caso. Muchas gracias por tu aportación Carlos Martínez.
      Salud y buena proa.

    • Juanito

      febrero 25, 2014 7:17 pm, Responder

      Requisitos de locura ¡¡. ¿Es de suponer que serán los mismos que les aplican a todo hijo de vecino que quiera matricular un barco, o no?

      • jose luis

        octubre 3, 2014 4:06 pm, Responder

        Probablemente no.

        Una cosa será matricular un barco nuevo y otra, probablemente mucho más complicada, matricular uno proveniente de abandono que habrá sido dado de baja y “calificado” como para desguace o similar estado “limbico”.

        Es casi seguro que es una locura, como dice Carlos, si no imposible.

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