Seleccionar un Piloto automático

Un piloto automático en una embarcación cumple la función básica de orientar y mantener el rumbo, no tan solo como ayuda a navegantes solitarios, sino para situaciones a bordo tan comunes como las de librar al patrón de toda fatiga durante los momentos de navegación más tediosos.

Piloto automático buque
Un piloto automático mejora la calidad de vida a bordo, dirige la embarcación a un lugar prefijado, con movimientos mínimos de timón y con un ahorro apreciable de combustible.Los pilotos automáticos están compuestos básicamente por tres componentes, un sensor de rumbo, una unidad de procesamiento de la información que funciona como cerebro del sistema y una unidad de accionamiento, bien con un motor, directamente, bien con un dispositivo hidráulico, que actúan sobre el timón para orientar el rumbo.Parece sencillo, y lo es, pero como sucede con toda tecnología, su valor resulta de la aplicación correcta de sus principios en condiciones de trabajo real bajo las que se puede apreciar su verdadera utilidad.

Factores para elegir un piloto automático

Así ¿qué factores son los que hay que tener en cuenta para elegir un buen piloto automático para una embarcación?

Desde el punto de vista del propio sistema, el navegante tiene a su disposición diferentes modelos con muy distinto rendimiento. El mercado ofrece pilotos automáticos de auto ajustes, de auto orientación según el estado de la mar y otros que están integrados con y en sistemas GPS de posicionamiento global.

Los que emplean el autoajuste resetean la información del rumbo introducida en la memoria del sistema para ajustar la orientación de la nave al curso prefijado, el piloto puede mover los tiempos de reajuste según las situaciones de la navegación.

Más sofisticados son los pilotos automáticos que ‘leen’ las circunstancias físicas del medio, viento, velocidad de avance, estado del oleaje y demás cuya interacción con la embarcación puede calibrarse previamente para conseguir una mejor adaptación a las circunstancias reales de la navegación.

Por último, los pilotos orientados con GPS, cuyos últimos desarrollos introducen la sofisticación del guiado por algoritmos que se conectan a giroscopios sensibles que miden desviaciones del rumbo.

La mejora de este sistema reside en que la unidad de gobierno autónomo va aprendiendo de las condiciones en las que se va desarrollando la navegación para adoptar medidas de ajuste del rumbo, acciones, que también se pueden predefinir.

Otro factor que hay que tener en cuenta a la hora de elegir el piloto automático es la capacidad de respuesta del sistema en las peores condiciones posibles. Lo habitual es que la demanda de rendimiento del piloto automático no supere el 10% durante una navegación, en, digamos el 75% de la navegación, y que sólo se ponga a prueba al sistema de direccionamiento automático con todos sus recursos en un 1% del tiempo en que está conectado.

piloto automático recreo

En condiciones más complicadas, los pilotos automáticos con menos rendimiento, con menos potencia efectiva para realizar cálculos y acciones consecuentes, se saturan y se pueden volver inservibles en momentos críticos.

Por lo tanto, una manera de elegir un piloto automático para una embarcación es asesorarse sobre su rendimiento en las condiciones en las que se lo va a hacer navegar y en las extremas en las que llegará a estar.

Variables críticas para la elección.

Pero hay algo más que tiene que tener en cuenta. Para hacer la elección del rendimiento necesario de un piloto automático para embarcación, hay que contar con tres variables que se pueden considerar críticas: El diseño de la misma embarcación, su desplazamiento y la eslora.

Y resulta fácil de comprender, la configuración del casco, el velamen, el factor quilla, el peso total y el añadido y la longitud de la embarcación se pueden comportar de manera individual o en conjunto como parte de una resistencia al gobierno y, en consecuencia, convertirse en factores que fuercen o saturen el sistema del piloto automático generando tendencias no deseadas a las aplicaciones de sus autoajustes.

No vale solamente con tener en cuenta los requerimientos del sistema y los que proporciona el fabricante del piloto automático en su documentación técnica, hay que ver cómo se desarrollará el gobierno en condiciones reales de navegación.

Piense que, por ejemplo, adquirir un sistema de gobierno automático para un desplazamiento, en sí mismo, no tiene sentido, cuando el peso real de la embarcación lista para la mar puede superar hasta en un 20% del que resulta de su registro en seco. Esa diferencia puede marcar una distancia entre hacer más o menos operativo un piloto automático.

Otro valor a tener en cuenta es la capacidad de respuesta del motor de la misma embarcación, su potencia, que ha de estar en coordinación con la capacidad de acción de piloto automático.

Y ha visto que elegir un piloto automático es una cuestión de imaginar, de compaginar sus condiciones técnicas con el lugar en que se instalará, su embarcación. Para hacer seguro su rumbo.

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