Navegando de España a Croacia

Hace un tiempo os propusimos un crucero por Croacia, la tierra de las mil islas. De norte a sur la costa es formidable, salpicada por pueblos y ciudades de rico patrimonio artístico, entre parques naturales, calitas y playas innumerables. A raíz de esta propuesta, un amigo me preguntó el otro día si recomendaba hacer la travesía desde España a Croacia.

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Si queremos irnos de crucero por Croacia, lo más fácil es alquilar un barco allí, sobre todo si tenemos pocos días de vacaciones. Claro que resultará relativamente caro. Evidentemente, si disponemos de barco propio y al menos un mes y medio libre para disfrutar, entonces la opción de hacer la travesía desde España a Croacia gana fuerza. Nos ahorramos el vuelo y el alquiler del barco, y ganamos en interés y aventura. Y, si tenemos mucho tiempo y ganas de enfrentarnos a calmas y fuertes vientos, se puede aprovechar para conocer algunos de los rincones más bonitos del Mediterráneo.

Desde Barcelona, la mejor ruta quizá sea pasar por Menorca y luego dirigirse al norte de Cerdeña, pasando por el golfo de Bonifacio. Aquí los vientos son normalmente muy fuertes, pero conocer esta costa vale la pena, y dejar Cerdeña al norte obligaría hacer una travesía demasiado larga.

Posteriormente, aunque el trayecto es más corto, no aconsejamos cruzar el mar Tirreno hasta la península italiana, ya que este litoral deja bastante que desear. Así, es aconsejable bajar por la costa este de Cerdeña, con normalmente vientos muy flojos, y, desde Capo Carbonara, navegar hasta Marettimo, una pequeña isla situada al oeste de Sicília. Desde aquí, costearemos Sicícia por el norte y pasaremos por el estrecho de Messina, para continuar comiendo millas hacia Brindisi o Bari, en la costa adriática de la península italiana. El último tramo será cruzar el bravo mar Adriático y llegar hasta Dubrovnik, al sur de Croacia.

Existen otras posibilidades, como dejar Cerdeña al norte o bien seguir la aburrida costa francesa, pero este recorrido nos permitirá combinar largas travesías con navegación costera, para llegar a un equilibrio entre dureza y tiempo invertido.

Considerando una velocidad media de 6 nudos a la hora, y contando las necesarias noches de descanso en calas, fondeadores o marinas, la ruta propuesta, de unas 1.250 millas, requiere aproximadamente entre 13 y 15 días y, sobre todo, requiere una tripulación experimentada.

La travesía de Menorca a Cerdeña es la más larga, de unas 220 millas, es decir, unas 33 horas sin descanso, que nos conducirán al duro golfo de Bonifacio. El salto desde Cerdeña a Sicilia también es largo, de unas 155 millas (25 horas), pero aquí los vientos no suelen ser tan fuertes. Por último, la navegación entre Italia y Croacia es de más de 120 millas, unas 20 horas en el mar Adriático, que siempre nos puede reservar alguna sorpresa.

En cualquier caso, es recomendable plantearse esta aventura con una tripulación de al menos tres personas, y mucho mejor si somos cuatro, porque para las guardias nocturnas hay que ser dos, si no se hacen muy pesadas.

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