Navegación segura en un velero

Navegar a vela con un velero es una de las experiencias más gratificantes que he realizado como marino. La sensación de estar en consonancia con la mar, en igualdad de condiciones, teniendo al viento por fuerza motriz y mi habilidad como herramienta para aprovecharlo y arribar a puerto.

Pero la aventura de la navegación requiere de conocimientos, preparación, aptitud… Desarrollar una singladura tras otra navegando, surcando el mar, es también un ejercicio de seguridad; por eso a continuación vamos a destacar algunos aspectos y consejos que se deben considerar para realizar un navegación segura con un barco velero.

velero rumbo a la costa

Antes de partir de puerto con nuestro velero

¿Estamos capacitados para hacernos a la mar? Es una pregunta realista a la debemos responder con sinceridad a nosotros mismos. La mar se puede convertir en poco tiempo en un lugar hostil si tenemos en suerte adentrarnos en una tormenta. Por ello la primera reflexión es estar seguros de nosotros mismos, de nuestras habilidades, conocimientos y destrezas.

Hace cien años, nuestros predecesores se hacían a la mar con poco más que sus ganas y algún instrumento de navegación. Hoy en día eso es una locura. Porque la seguridad es lo primero, debemos comprobar que llevamos a bordo todo el equipamiento náutico que se exige a nuestra embarcación, y que sabemos utilizarlo, muy importante. Exponer aquí la larga lista de aparatos e instrumentos precisos para cada barco sería redundar. Pero sí es muy aconsejable, por no decir imprescindible, contar con un «Check List», un protocolo de seguridad en el que comprobar que nuestra embarcación cumple con todos los requisitos para realizar una navegación segura.

En nuestra lista de comprobación debemos incluir la inspección del motor (aceite, combustible, baterías…), el correcto funcionamiento de los equipos de comunicación (VHF, media y corta frecuencia…), material de navegación (cartas, derroteros, luces…), equipamiento de seguridad y salvamento suficiente (chalecos, bengalas, balsa…) y por último y no menos importante el estado de las velas y jarcias de nuestra embarcación (repuestos, material para reparación, estado…). En el mar, nosotros y lo que llevemos a bordo será nuestro único recurso.

Está por más decir que consultar la previsión meteorológica es algo que debe correr por las venas de un marino. Un velero es una cáscara de nuez en la inmensidad del océano. Una navegación segura tiene en cuenta los cambios meteorológicos que se pueden producir a corto y medio plazo, y con ello evitar comprometer al buque y su tripulación. No tenemos que demostrar lo buenos marinos que somos adentrándonos en una tormenta; el buen marino se las ingenia para sortear la adversidad.

El último paso, informar. Nunca está demás informar a las autoridades portuarias sobre nuestra hoja de ruta, los tiempos previstos, puertos de arribada, fecha de regreso, etcétera.

navegando con velero

Durante la navegación

Una vez superado el examen de nuestro «Check List» podemos hacernos a la mar. En la navegación hay que mantener un estado de guardia y alerta continua, como advierte el Convenio STCW 78 y enmiendas del 95. Aunque es algo que algunos hacen y que todos hemos pensado alguna vez, no se puede hacer una guardia durmiendo. Es imperativo estar activo durante todo el transcurso de la guardia. Los equipos de ayuda a la navegación (radar, emisoras, GPS…) son eso, una ayuda. Corresponde al marino el ejercicio de la navegación segura.

El equilibrio del buque no es ni mucho menos una cuestión baladí en un velero. Un barco de vela está diseñado y construido para no zozobrar, pero hay que mantener un control de su estabilidad considerando el área de la vela, el eje de inclinación, la distancia KG y la fuerza del viento sobre nuestra embarcación. Un barco con sus velas equilibradas es capaz de mantener el rumbo sin necesidad el tocar la caña del timón. Sin embargo, el ejercicio de una navegación segura nos hace estar alerta de cualquier cambio de intensidad o rumbo del viento y de cómo nos afecta. El manejo de la mayor, el foque, la cangreja o cualesquiera otras velas de que disponga la nave es fundamental para evitar la zozobra y conseguir alcanzar nuestro destino en el menor tiempo posible, objetivo último de la navegación.

Como se indicó anteriormente quien pretende gobernar un velero debe tener aptitud para ello. Debe ser capaz de orzar, virar, ceñir… Estos conceptos son fundamentales para la seguridad de la navegación y sobre todo seguir el sentido común, no traspasar la frontera de nuestras capacidades ni las de nuestra embarcación.

La navegación en la mar es una experiencia inenarrable, pero no lo es menos la satisfacción de volver a casa.

Nota:

Cualquier duda sobre seguridad navegando la puedes consular en salvamentomaritimo.es

 

 

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