Elegir la empresa de chárter

Escogidos tripulación y zona de navegación, no hemos hecho más que empezar. Queda lo más engorroso, buscar la empresa de chárter y comparar ofertas. Hoy en día Internet es el medio ideal para esta búsqueda, que conviene empezar cuanto antes, para poder elegir barco y no quedarnos con “los restos”, pero también porque si la reserva se hace con antelación las compañías suelen ofrecer descuentos.

Lo más fácil es, una vez hemos elegido el destino, mirar qué empresas tienen base en ese lugar. Normalmente serán bastantes; recomendamos optar por aquellas más conocidas, lo que siempre será una garantía, y por las que también tengan base u oficina en nuestra ciudad, lo que nos facilitará mucho las gestiones.

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En concreto, si nuestro destino es internacional, una opción es recurrir a pequeñas agencias locales. Puede que nos salga más barato, pero los trámites se complican por cuestión de idioma, distancia y otras diferencias. Por eso en estos casos lo mejor es optar por las grandes compañías de chárter, cadenas que operan en casi todo el mundo, y que tienen también bases en España. O bien recurrir a empresas españolas. Tanto las primeras como las segundas recurren a agentes locales, que subcontratan, pero tenemos la garantía del grupo y además las gestiones serán más fáciles desde una oficina española.

Cuando hemos reducido el círculo, el criterio de selección suele ser la flota de barcos que tengan disponibles en esa zona, así como las tarifas, aunque habitualmente suelen ser bastante similares, siempre teniendo en cuenta embarcaciones de unas mismas características y antigüedad.

Las condiciones de contratación tampoco difieren mucho entre una empresa y otra. Los alquileres suelen hacerse por semanas. Lo más normal es dejar una paga y señal al reservar el barco y pagar el resto antes de embarcarse. Con algunas empresas quizá se pueda negociar y atrasar un porcentaje del pago hasta después del chárter, pero en pocos casos. Es más, aparte del precio del alquiler, hay que dejar una fianza que nos devuelven en caso de que al finalizar el chárter el barco esté en las mismas condiciones en que lo encontramos. O bien, siguiendo el sistema de las empresas de alquiler de coche, nos pasan la visa. En cualquier caso, como cuando alquilamos un automóvil, lo más importante es observar las condiciones del seguro.

Sun Odyssey 49 DS

Sun Odyssey 49 DS

¿Con o sin patrón?

Contratar un patrón es la opción ideal, o única, si acabamos de sacarnos el título y no tenemos experiencia, y por supuesto si no tenemos título.

Contratar a un patrón profesional soluciona muchos problemas. Para empezar, se sabe quien manda, al menos formalmente, porque, claro, luego está eso de que quien paga decide, y al cliente igual no le gusta oír que a las cuatro de la mañana hay que levar anclas y buscar otro fondeadero porque el viento ha rolado y ya no estamos protegidos. En cualquier caso, el patrón es el experto, y hay que confiar en su buen criterio.

Si además tenemos ganas de aprender a navegar, es la ocasión perfecta, no nos callemos, avisemos al capitán, porque si el tiempo lo permite estará encantado de enseñarnos los secretos de la navegación.

El riesgo es que topemos con un patrón que no encaje con nosotros, pero hay que aceptarlo. De todas formas, son profesionales. Suelen ser muy sociables, hablan varios idiomas y saben pasar desapercibidos cuando la situación lo requiere. También saben que son ellos quienes tienen que adaptarse a la tripulación. Por ejemplo, son conscientes de que la elección del itinerario depende de los gustos de los pasajeros, y por tanto convendrá pactarlo con antelación, en el marco de una cierta flexibilidad. En caso de conflictos, el patrón tendrá que tomar la última decisión, pese a que no deje de ser una persona que hemos contratado nosotros.

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