Una escapada a la Costa Roja

La costa mediterránea del sur de Francia, conocida como la Costa Roja, atesora varios pintorescos enclaves que bien valen una escapadita por mar. Lo mejor es hacer un crucero de una semana que incluya el norte de la Costa Brava y los primeros pueblos franceses, pero si tenemos menos tiempo podemos centrarnos en Collioure, Port Vendrès y Argelès-sur-Mer.

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Collioure es una joya fortificada ubicada en una acogedora bahía en que se encuentran el mar Mediterráneo y las rocas de las montañas de los Pirineos. Fue ya el destino de muchos navegantes fenicios, romanos y griegos, de cuyo paso se han encontrado restos arqueológicos. Tras la ocupación visigoda, desde el año 981 los condes del Rosellón y los Reyes de Mallorca empezaron a desarrollar y fortalecer Collioure, que entre 1276 y 1344 se convirtió en la residencia de verano de los Reyes de Mallorca. Las cruzadas religiosas desfilaron también por este enclave, que después de unos años pasando de manos catalanas a galas y viceversa, finalmente en 1659 quedó anexionada a la Corona Francesa. De esos tiempos es el Collioure que ha llegado hasta nuestros días.

Con un clima excepcionalmente soleado azotado normalmente por la Tramuntana, este pueblo francés tiene mucho que ofrecer, desde naturaleza a patrimonio. Cuenta con calas aisladas y playas de guijarros muy apetecibles para un baño, y en lo cultural merece la pena visitar el Palacio Real y el Campanario, que marcan la identidad de Collioure, así como el Claustro de los Dominicos. Pasear por sus estrechas calles con casas de colores permitirá descubrir edificios que combinan la arquitectura medieval con el estilo del Renacimiento. Un paisaje muy especial que artistas como Picasso, Derain, Dufy, Chagall, Matisse y Marquet intentaron capturar. Por eso es conocida como la ciudad de los pintores.

Para la visita de Collioure, puede que sea mejor parar en Port Vendres, que cuenta con un puerto deportivo mayor, o bien, a pocas millas al norte, en la población de Argelès-sur-Mer, cuyo puerto tiene capacidad para 790 embarcaciones.

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Port Vendres destaca por su colorido. Es un puerto “de la plaisance” típicamente mediterráneo, que invita a dar un paseo o a tomar algo en una terracita. Destaca además por sus playas, equipadas con todos los servicios. También Argelès-sur-Mer es un pintoresco pueblo de sabor mediterráneo, con su entramado de callejuelas, su iglesia de torre almenada, sus murallas y su mercado.

Entre una población y otra podremos disfrutar de una navegación placentera en paralelo a formaciones rocosas de hasta casi 100 metros de altura, resultado de la llegada de los Pirineos al mar, así como de un paisaje de viñedos y playas de arena. Encontramos también algunas calas que invitan al baño, como las de Portells y de L’Ouille.

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One Response

  1. Juanito

    marzo 28, 2014 7:56 pm, Responder

    Noto a faltar un dato que para mí y supongo que para muchos españoles es importante como es el de la existencia en Collioure de la tumba de Antonio Machado. Yo os puedo asegurar que el día que visite esta localidad y, como es lógico, me acerqué a visitar su cementerio donde está ubicada esa tumba, tuve un gran emoción. Solo por eso valió la pena el viaje. Claro que yo soy un tipo bastante romántico …

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