Los fantasmas solitarios

En ocasiones nos llegan noticias de personas que procuran la epopeya de realizar navegaciones en solitario a bordo de un velero. Con la única compañía de sí mismos y el espíritu marinero que nos ha llevado a todos al mar. En la mayoría de los casos estas aventuras pasan desapercibidas. Pero en otros ayudan a rellenar las páginas de los periódicos cuando la suerte y la pericia del marino permiten que se cumpla su sueño.

Hace pocos días un lapsus en los medios de comunicación nos sorprendió con un espeluznante hallazgo. A 60 millas de la costa de Filipinas se encontró a un hombre momificado a bordo de un velero a la deriva y desarbolado. La noticia, que muchos medios han nutrido con la macabra imagen del cadáver momificado -y que voy a evitar- nos trae a la memoria otras epopeyas similares que también acabaron antes de recalar en el puerto de destino.

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La momia de Filipinas

Se llamaba Manfred Fritz Bajorat. Un hombre acaudalado, con un puesto de trabajo que le permitió comprar un barco y ahorrar lo suficiente como para embaucar a su compañera de vida e iniciar el sueño marinero de dar la vuelta al mundo en un velero. Así comenzó la aventura hace más de una década.

El marino, de origen germano, inició la derrota acompañado de su esposa. Poco tiempo después, la vida a bordo se volvió difícil. El propio Manfred reconoce en su diario personal -encontrado a bordo del velero- que “el poder de los demonios fue más fuerte que la voluntad de vivir”. Así resume el divorcio que lo dejó definitivamente solo a bordo de su velero de 40 pies y con el mundo como derrota.

En 2009 se hizo a la mar en solitario con el fin de cumplir su deseo de circunnavegar el mundo –como lo hicieran los grandes marinos-. Desde entonces sus contactos con los familiares y amigos pasaron de ser cotidianos a asiduos. Hace un año fue la última vez que algún conocido suyo tuvo noticias del marino a través de un escueto mensaje por una red social. Desde aquel momento nada se supo de él. Incluso se había iniciado un llamamiento por parte de las autoridades de salvamento marítimo para localizarlo, sin resultados hasta hace una semana.

Un grupo de pescadores filipinos, alertado por la presencia de un velero a la deriva, sin mástil, desarbolado y con una escora que comprometía la flotabilidad del barco, abordó la embarcación. Su sorpresa fue encontrar una momia apoyada sobre la mesa de derrota y con un VHF portátil en la mano.

Las investigaciones y las pesquisas se confunden. Si bien, las autoridades descartan el asesinato. En su lugar, cabe suponer una indisposición del marino. Muy probablemente comenzó a sentirse mal y acudió al cuarto de derrota para establecer comunicación y solicitar ayuda. Allí mismo pudo sobrevenirle un infarto o alguna otra circunstancia que le produjera la muerte.

Los vientos secos y las elevadas temperaturas habrían contribuido definitivamente a acabar con Manfred a sus 59 años de edad, sin que pudiera concluir la anhelada vuelta al mundo. En un velero raído con los temporales y completamente solo.

Su historia recuerda a otras que nos han traído las páginas de sucesos en las últimas décadas. Quizás la más cercana de ellas sea la del español Isidoro Arias. Quien en 2001 procuró la vuelta al mundo a vela en solitario. Y cuyo último testimonio hace pensar que la cordura se fue desprendiendo de su mente según se incrementaban las singladuras a bordo. Definitivamente su barco apareció a la deriva y sin él a bordo en medio del Atlántico. Pasando a ser uno más de los fantasmas solitarios.

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2 Responses

  1. Jaime Díaz

    marzo 14, 2016 11:54 pm, Responder

    Magnifico artículo sobre el suceso y de agradecer la omisión de fotos amarillas. Basta ver en que estado estaba el velero, un Jeanneau Sun Magic 44 para darse cuenta de la tragedia. Felicidades por la forma en que está redactada la noticia.

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