Las perlas de la bahía de Palma

De crucero por Mallorca, muchos son los navegantes que se saltan la bahía de Palma, que la cruzan de largo, de Cabo Blanco a la Punta de Cala Figuera, o viceversa. Sin embargo, aunque la playa de Palma sea un atentado contra el medioambiente, la bahía esconde varias perlas muy agradables. Además, un paseo por Palma, la capital, es de visita obligada.
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Para visitar Palma lo mejor es recalar en el puerto de Palma, que cuenta con varias opciones de amarre para los transeúntes, como el Real Club Náutico de Palma, el Club de Mar y la Marina Port de Mallorca. Todas ofrecen protección con cualquier condición meteorológica y un buen abanico de servicios náuticos.

Seguramente el más aconsejado es el Real Club Náutico de Palma, que además nos ofrece una situación próxima al centro de Palma. En diez minutos estaremos en el Parc de la Mar, con la Catedral y el Palau de l’Almudaina, para llegar luego hasta la Plaça de Cort. La Plaça Major, los baños árabes, La Llonja y el Museu Es Baluard son otros enclaves turísticos de interés, todos al alcance de un agradable paseo a pie desde el pantalán.

Más allá del puerto de Palma, la bahía ofrece algunos clubes náuticos muy agradables, como el Club Nàutic S’Arenal y el Club Marítimo San Antonio de la Playa, que tienen la ventaja de tener la playa al lado, una opción a tener muy en cuenta si entre nuestra tripulación hay niños. Pensando en ellos, con base en estos clubes también podremos hacer dos excursiones que les apasionarán, al Acuario y al parque acuático Aqualand.

Pero en la bahía de Palma sobre todo hay que disfrutar de la navegación en sí. Se trata de uno de los mejores campos de regata del mundo. Regatas como la Copa del Rey o el Trofeo Princesa Sofía de vela olímpica han dado a la bahía el prestigio que se merece, y son muchos los regatistas que la escogen para desarrollar los entrenamientos de invierno. El embat, el viento térmico de componente suroeste que sopla casi cada día durante el verano, garantiza horas de divertida navegación.

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Para tomarnos un descanso entre tanta actividad, la bahía de Palma esconde también algunos fondeaderos muy agradables. Entrando en la bahía por Cabo Blanco, el primer fondeadero es Cala Vella, sólo practicable para pequeñas embarcaciones y bastante expuesta. Pero con calma tiene fondos de arena y ofrece un bonito paisaje de los acantilados.

Pasado Cap d’Enderrocat, encontramos Cala Blava, que ofrece protección con vientos del nordeste a sur. Dispone de un campo de boyas de pago de la Conselleria de Medi Ambient del Govern balear, que gestiona Balears Life Posidonia (www.balearslifeposidonia.eu). Además, en tierra hay varios chiringuitos.

Antes de llegar al Club Nàutic S’Arenal muchas embarcaciones fondean delante de Sa Cova Baixa, aunque no es un sitio muy reparado, al igual que todo este tramo de la costa que discurre frente a la urbanización de Son Verí Nou. Sin embargo, seguramente merece la pena una pequeña parada para visitar la Cova Verda y saltar desde lo alto del acantilado, con la precaución de doblar las piernas con el impacto para evitar tocar el fondo.

Pasada la playa de Palma, Can Pastilla, el Molinar, el Portitxol y el puerto de Palma, después del port de Cala Nova se esconden dos fondeaderos muy solicitados en verano, Illetas y Cala L’Oli, con playa, bares y restaurantes. No son aconsejables con vientos del este al suroeste, por la mar que entra en la zona, pero con otras condiciones son los únicos fondeaderos de la bahía de Palma relativamente seguros para pasar la noche.

 

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