La costa norte de Mallorca, al pie de la Sierra de Tramontana

En Mallorca, la costa norte brilla por su belleza salvaje y espectacular. Al pie de la Sierra de Tramontana, recientemente declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ofrece un paisaje increíble de acantilados y zonas rocosas entre pinares. Pero es uno de los tramos de la isla más delicados para los navegantes.

Cuando sopla la Tramontana, el viento pega con fuerza y la costa no ofrece apenas protección, así que para hacer la travesía conviene tener en cuenta la predicción meteorológica.

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El puerto de Pollensa y el de Andratx son las puertas de entrada y de salida de este tramo de costa fascinante, tan fascinante como la misma Sierra de Tramontana. Aquí han encontrado inspiración artistas como Frédéric Chopin y George Sand, o actores como Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones, entre otros.

En el norte, los alrededores del puerto de Pollensa merecen una navegación calmada y sin prisas. El Cabo Formentor, las calas de Sant Vicenç, Boquer, Figuera y Murta, entre otras, son verdaderas maravillas. Ya habrá ocasión para hablar más en profundidad de ellas.

A mitad de travesía entre los dos extremos, un único puerto nos ofrece la protección suficiente para pasar la noche. Se trata del puerto natural de Sóller, una bahía en forma de olla donde se esconde un pintoresco pueblo que vive de la pesca y del turismo, con tranvía incluido, de esos sacados de otra época. Podemos fondear en la bahía, con fondos de arena y algas, y merece la pena bajar a tierra para disfrutar de una buena comida o cena, a ser posible a base de gambas; las gambas de Sóller son las mejores de Mallorca.

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Antes de llegar a Sóller, no podemos dejar de pararnos en Sa Calobra. Es la cala donde desemboca el famoso Torrent de Pareis, un paraíso para los amantes del excursionismo y del barranquismo; Sa Fosca, aquí mismo, es un barranco de extrema dificultad que recorres sin apenas luz solar. La calita cuenta con una playa de cantos rodados que suele estar abarrotada porque es destino de excursiones turísticas en barco. Podremos fondear con mucho cuidado, ya que el fondo es de cantos rodados también y el ancla no coge bien. Pero hay que pararse al menos para un corto bañito y, si alguien puede quedarse a bordo, para adentrarse un rato en el torrente en sentido contrario; las paredes del mismo ofrecen un paisaje estremecedor.

También es recomendable parar para un bañito en Sa Foradada, detrás de la roca. No está nada protegido, pero es de una belleza también espectacular, con el mar que juega y flirtea entre azules turquesa y azules oscuros.

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