Joyas de la ingeniería naval: Queen Mary 2

Hay barcos cuyos nombres merecen un lugar destacado en la historia de la ingeniería naval. Es el caso del Queen Mary 2, una joya flotante que en su día fue el mayor trasatlántico construido y cuya excepcionalidad no está solo en sus cifras, sino en lo que aguarda en su interior.queen mary 2 proa

Cifras de lujo

El Queen Mary 2 se encuentra entre los diez buques de pasaje más grandes del mundo. Sus 343 metros de eslora y 41 de manga así lo atestiguan. A pesar de sus dimensiones puede entrar en puertos modestos, gracias a un calado de 10 metros. Lo que sí ha de tener en cuenta el capitán es la guinda, situada a 72 metros. La distancia máxima que puede tener un barco para pasar bajo el puente Verrazano-Narrows de Nueva York en pleamar.

Sumando números debemos apuntar las 17 cubiertas disponibles para hacer más placentero el viaje a un total de 2620 pasajeros y 1200 tripulantes. Lástima que no todos tengan cabida en el auditorio para 1094 personas. Por suerte, los que no pueden ver los espectáculos pueden disfrutar de 2325 metros cuadrados de gimnasio o leer algunos de los 8000 libros de varias lenguas dispuestos en la biblioteca. Y para quienes deseen algo más activo, el Queen Mary 2 dispone de pistas de tenis, pádel y baloncesto y un mini campo de golf.

El pasaje se aloja en 1310 camarotes, 97 de ellos suites de gran lujo con doble cubierta. La mayoría de los camarotes tienen vistas al mar (920), además de un amplio balcón privado para disfrutar del viaje sin acceder a las cubiertas exteriores.

El diseño interior el Queen Mary 2 se encomendó a 128 decoradores procedentes de 16 nacionalidades, para conseguir crear una torre de Babel sobre las aguas. En la decoración no se escatimó en gastos. De hecho, se valora en 5 millones de dólares la colección de arte distribuida por el barco. Eso sin contar con el mural de bronce exclusivo de John McKennala.queen mary 2 babor

Del puente a la máquina

Por supuesto, el Queen Mary 2 cuenta con los más adelantados equipos de navegación. Para incrementar la estabilidad transversal durante la navegación y disminuir los balances, el barco despliega dos estabilizadores laterales.

El ingeniero Stephen Payne tuvo claro el diseño de la proa. Un bulbo para contribuir a la estabilidad longitudinal, optimización de calados, velocidad de navegación y economía de combustible y líneas características de una proa afilada cuya silueta es inequívoca.

En la popa, sin embargo, tuvo más dificultades. La idea de la compañía naviera era reproducir la popa con forma de cuchara, pero el sistema propulsor precisaba de un espejo de popa. Finalmente se optó por una popa híbrida como opción intermedia. Y ya que estamos en popa cabe destacar los seis propulsores con que cuenta el barco: 2 propulsores de gas, dos hélices fijas y dos hélices azimutales. En total 118 MW, a los que se suman la planta generadora de 157000 CV, cuya electricidad reparten por el barco 2500 kilómetros de cable.queen mary 2 popa

Como curiosidad: el Queen Mary 2 utiliza la bocina de su predecesor homónimo, que sigue emitiendo pitadas con un alcance de 10 millas náuticas.

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